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Jose Vizente Echagaray
Comparsa De Valencianos
En San Sebastiian
El Lunes De Carnaval
Del Año De 1845
Tirana
Ya otra vez deja, tirana,
el valenciano su tierra,
otra vez vuelve, inhumana,
a declararte la guerra.
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Guerra sí, mas no te asustes,
no pido sangre y horror,
que mis guerras, tiranilla,
son siempre guerras de amor.
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Arcos son tus bellos ojos,
tus miradas flechas son,
sea el blanco de tus tiros
mi amoroso corazón.
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Y verásme cuán rendido
pido a tus plantas favor,
que en estas lides, tirana,
quien se humilla es vencedor.
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Eres bella entre las bellas,
de belleza celestial,
eres ángel, eres diosa,
eres mi perla oriental.
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¿Ves qué blanca y qué salada
es la espuma de la mar?
Pues más blanco es aún tu cuello,
más salado es aún tu hablar.
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Mas no imites a los mares,
niña, en su inconstante afán,
no seas como las olas
que en cuanto vienen se van.
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Fija en mí tu amor constante?
ten, por Dios, de mí piedad,
que aliviar a un afligido
es obra de caridad.
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Mira, hermosa, te prometo,
si te llegas a amansar,
por un sí de esa boquita
dejar mi campo y hogar;
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que no tengo, retrechera,
en mi fértil heredad,
árbol, planta, flor ni fruta,
que prefiera a tu beldad.
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Y no digas “aún soy joven,
tiempo tengo para amar”,
que la flor de la hermosura
ay! se suele marchitar.
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Ama, pues, ámame pronto,
cese ya tu indiferencia,
ay! monona, no me dejes
a la luna de Valencia.
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Estribillo
Hermosa enemiga
de mi corazón,
que ves y no premias
mi tierna pasión;
ay! deja, te pido,
tan fiero rigor,
que es flor sin aroma
niña sin amor.
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Boleras
Si tú supieras, niña,
lo que es amor,
a fe que no mostraras
tanto rigor.
Que amor es fruta
que en probando una vez
a todos gusta
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Dícesme que nos causa
mil sinsabores,
mas también nos prodiga
dulces favores.
Y si examinas,
nadie deja la rosa
por las espinas.
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Si burlas hoy de amor,
bella inhumana,
tal vez se burle amor
de ti mañana;
mira, no fíes,
no sea que al fin llores
si ahora ríes.
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Es amor tan tirano
en cuanto ordena,
que a quien más se resiste
más encadena.
Y es más prudente
quien antes a su yugo
dobla la frente.
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Cede ya y compadece
mi triste suerte,
sin ti, prenda adorada,
la vida es muerte:
por Dios siquiera,
di una vez que me quieres
y luego muera.
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Mas no, hermosa, no pienses
que he de matarme,
por mucho que te empeñes
en desdeñarme;
que al fin, querida,
las tiranas son muchas
y una al vida.
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IKUSI:
Kanta-paperak: “Imprenta de Ignacio Ramón Baroja”. (Bibliothéque Nationale, Paris.)
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